Un amigo que se consolida
Llevo varios días queriendo escribir este post. El protagonista es M. Quería escribirlo desde que llegué de Escocia. Y brindarle un pequeño homenaje.
Conocí a M. hace ya más de una año en la Plaza de Oriente. Tengo que confesar que después de la primera cita yo no tenía muy claro si con el paso del tiempo nos haríamos amigos.
En este año ha sido muy fácil ser amigo suyo porque M. lo ha puesto fácil Siempre dispuesto, amable, bondadoso, generoso.
Un punto clave en nuestra amistad fue cuando lo dejé con P1. Estuvo a mi lado toda la noche. Recuerdo muy bien el desayuno que compartimos recién salido el sol esa mañana del mes de junio en el Café Vergara en Ópera. El desayuno no valía nada pero estuvo conmigo acompañándome y su presencia me calmaba aunque no lo pareciera.
En este viaje, el primero que hacemos juntos, le he conocido mejor y me ha servido para confirmar todas sus cualidades. Destaca por encima de todo su bondad y su enorme paciencia. Han sido los pequeños detalles del día a día, los que me han hecho sentirle más cercano y quererle un poco más.
